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La Feria de Abril terminó
La crisis económica ha dejado huella en la XXXVII Feria de Abril de Cataluña. El pasado viernes 25 -día de inicio de la presente edición que hoy termina- empezaron los síntomas de una fiesta que ha visto como ha descendido sensiblemente la afluencia de público a causa de la situación económica. La poca asistencia durante el primer día de la feria ha tenido continuidad durante los días laborables en los que el real ha permanecido abierto.
Muchas de las casetas ya esperaban desde un principio obtener pérdidas o cerrar sus actividades sin obtener beneficios. Algunas entidades han asegurado que ha bajado el consumo de bebidas alcohólicas, poniendo en peligro su continuidad en ediciones posteriores. Para incentivar el consumo, muchas casetas han ajustados los precios de sus menús -históricamente altos- hasta situarse entre los 8 y los 12 euros.
Visto lo visto, ya han surgido propuestas por parte de algunas entidades enfocadas a reactivar el consumo para el próximo año. Para ello, se ha propuesto trabajar con «touroperadores» que atraigan la presencia de turistas o incentivar las comidas de empresa.
Una feria a la última
En un intento de poner la fiesta al día, la Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (Fecac), organizadora del acontecimiento, ha apostado por dotar a la Feria de Abril de un carácter moderno y cosmopolita. Por ejemplo, en colaboración con la Agencia Catalana de Residuos, se ha utilizado material compostable a fin de respetar el medio ambiente. Este material, una vez usado, se deposita junto a los restos de comida en un contenedor de materia orgánica. El recinto ha sido limpiado a diario, con especial atención al reciclaje. En esta línea, también se ha vuelto a poner el acento en la utilización de transporte público: el más utilizado ha sido el Metro (línea 4) seguido del Trambesòs y del autobús (líneas 7, 36, 41, 43 y 141).
De entre las 58 casetas que han funcionado este año, hay dos que han llamado especialmente la atención. En la pasada edición, la presencia de una caseta hispanoamericana -con «reggeaton» incluido- abrió un proceso de apertura hacia otras culturas que se ha incrementado este año. La feria ha contado con una «jaima» marroquí, incluidas las bebidas, alimentos y decoración típicos de este país. «La apertura a nuevos colectivos ha sido una tarea muy complicada que algunos no ven con buenos ojos», dijo el actual Presidente del Fecac, Francisco García Prieto. Los organizadores, tras las críticas de algunas sectores a raíz de la pérdida de protagonismo de las sevillanas, se están planteando recuperar el protagonismo de esta música para las próximas ediciones.
FUENTE: ABC.ES
Fecha de Publicación: 04-05-2008
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